La salida del hospital

Comienzo una nueva semana en el blog agradecida por la acogida que le habéis dado a nuestra historia, tengo la sensación de haber avanzado unos milímetros en este proceso sanador en el que se ha convertido mi día a día y eso es motivo de «celebración». Reír, sentir un poquito de paz interior o disfrutar de –como las llama Virginia, la mamá de Uriel– unas merecidas «vacaciones mentales» durante horas son el premio al empeño que he puesto en reencontrarme con aquella persona que fui.

El tiempo pasa y cada vez están más lejos la incertidumbre y desolación y las horas se van haciendo más llevaderas, atrás quedan esos primeros días en los que tenía la sensación de ver en blanco y negro. La salida del hospital es uno de esos momentos en los que te sientes al borde del precipicio, sales como nunca hubieras pensado, sin tu hijo, con la sensación de vacío más grande que nadie pueda imaginar. Desde el momento que crucé la habitación número 27 me preparé mentalmente y decidí razonar ese difícil sentimiento. Y, ¿sabéis qué? No hay nada que me alegre más que ver bebés sanos a mi alrededor y familias que no han tenido que pasar por lo que hemos pasado nosotros, contra la felicidad ajena nunca podré tener un dudoso sentimiento, todo lo contrario. En la resiliencia está la clave de la supervivencia emocional en un proceso de duelo, pero hay que creérselo de verdad.

Saint Cergue, febrero 2019.

Nos aconsejó un amigo psicólogo al que fuimos a ver al día siguiente de salir del hospital que intentásemos ocupar las horas con actividades de ocio que nos alejasen de la nueva situación. Así que después de una primera semana de cama -no olvidemos que pasé un parto- y con el beneplácito de mi ginecóloga hicimos las maletas y viajamos a Suiza a casa de la prima de Miguel que vive en una población de montaña en Ginebra. No hago más que pensar en la valiente invitación de Sonia y Richard y de la pequeña Alice que nos abrieron las puertas de su casa para ayudarnos a pasar esos primeros momentos en un ambiente cálido y de mucho amor, apartados de ese mundo nuestro que se vino abajo el 24 de enero. Con ellos, pasamos cinco días de paz y serenidad, por los que estaremos siempre en deuda. La vida tranquila de la montaña me permitió pensar en cómo organizar la vuelta a casa intentando poner cordura y cierta normalidad. Y allí, rodeados de nieve, y con la persona más importante de mi vida a mi lado me di cuenta que aunque, de momento, no sienta demasiada gratitud hacia la vida , he aprendido muchas cosas de este cruel proceso. Y que como en el mito de la caverna de Platón, escapando de las sombras falaces que a veces nos alejan de la realidad, te das cuenta que la vida no es toda de color de rosa, es a veces muerte, pero muchas más es vida, en ocasiones de color y otras, en blanco y negro. Y que no nos podemos olvidar de que somos afortunados ya que tenemos el privilegio, parafraseando al Premio Nobel, de «vivir para contarla».

En casa de Richard y Sonia, febrero de 2019.
Miguel, en uno de nuestros paseos.

*****Hoy me despido de forma especial poniendo toda mi energía en el 7 de marzo, felicitando por su cumpleaños a mi amor, que me sostiene en el día a día y que ha sabido encarar con mucha inteligencia emocional todo lo que nos ha pasado. Felicidades Miguel, por ser ejemplo de fortaleza y superación cada día.

Admin

19 thoughts on “La salida del hospital

  1. Te admiro mucho, Luisa. Y deseo de todo corazón que poco a poco te sientas mejor. Abrazo enorme y felicidades a tu marido en su cumple.

  2. Te admiro Luisa. Deseo de todo corazón que cada día te sientas mejor. Con el paso del tiempo, lograréis salir adelante. Un abrazo para los dos.

  3. Seguiré leyéndote todas y cada una de las veces que decidas seguir compartiendo este viaje hacia un reencuentro con esa Luisa que fuiste, eres y serás.

  4. Siempre serás la misma Luisa, linda! Pero olvida ha querido que explores tus posibilidades todavía más! Eres increíble lo mires por donde lo mires. Alucino con lo bonito que escribes. Animo amiga. Te quiere mucha gente! Besos a los dos

  5. Los admiro y los entiendo.
    Nosotros perdimos a nuestra tercera estrella Sofia el 11 de septiembre de 2018. No a sido facil llevar este proceso. Pero en camino Dios pone personas que nos apoyan y ayudan. Habla de estas perdidas es bueno y voy aprendiendo a sobrevivir con ese dolor. Bendiciones !!!!

  6. Hola Luisa. Me llamo Angela y te escribo desde Colombia hace ya 5 meses pase por lo mismo con 38.5 semanas.. ha sido el momento más impactante y devastador pero el tiempo va curando.. ánimo yo se lo que se siente días buenos, otros que no nos provoca nada pero debemos continuar. Saludos

  7. Hola.luisa entiendo.lo.que pasas. Yo perdí a mi princesa el 28 de marzo de.esta año mi vida se fue con ella es lo más lo.doloroso no hay deseo.de nada ella.estuvo sólo.Con nosotros 4 días que trató.de recordar todos los.Días que.No.se.borre.ningún momento.que pase.Con ella.en esa cama de hospital de la uci aún me.cuesta salir de casa sola hago mi esfuerzo por.al.menos.llevar a mi otro.hijo al.kinder porque no le.quiero.fallar más ya le falle al no traer a su hermanita a casa la.que tanto espero . Pero.todo es un proceso para poder.volver a la vida a una.vida que.No imaginábamos.sin ellos.nuestros.Ángeles yo aún sigo.en.ese.proceso días bien y otros donde.No.deseo.ni salir.de.mi.cama

    Un.abrazo y fortaleza que es lo nos toca poco a poco sin apresurarnos y vivir.nuestros.duelo porque perdimos.lo.más sagrado y hermoso.en.nuestras vidas

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