El Día del Padre

Se acerca el Día del Padre y no dejo de pensar en los «papás estrella». Qué papel más duro el de nuestras parejas que se enfrentan a la muerte perinatal desde otra perspectiva, muy complicada también. Esos papás y mamás que viven el nacimiento de su hijo desde la «barrera» con la rabia de no poder imaginar por lo que estamos pasando nosotras. Cuando la ginecóloga nos dio la peor de las noticias noté la mano de Miguel apretando la mía como nunca antes la había sentido, y desde ese momento no se separó de mí hasta que un mes después se incorporó al trabajo y retomó su rutina. A él le tocó también la peor parte: hablar con los médicos, comunicar la triste noticia a nuestras familias y atender los mensajes -cientos de ellos- de todos los que, impresionados por nuestro dolor, nos llamabais para decirnos que no estábamos solos, que había mucha gente que nos quería. ¡Vaya si nos queréis! Cuánto tenemos que agradecer a los que no habéis dejado de estar…

Mi marido estuvo a mi lado durante todo el parto, solo nos separamos unos minutos en el momento que me pusieron la epidural. Recibió en la propia habitación del hospital con un arresto admirable a los señores de la funeraria para tramitar la incineración del bebé y con gran entereza volvió a apretar mi mano durante el alumbramiento, dándome ánimos en cada pujo. Arregló todos los papeleos habidos y por haber y no dejó en ningún momento que la preocupación y la tristeza sumasen más dolor al parto. Pasar este trance tan traumático al lado de una persona que -en contra de lo que internamente sentía- transmitía paz y serenidad no te quita el dolor, pero ayuda mucho. El suyo ha sido y es un papel muy complicado, repleto de responsabilidades y de tristeza contenida en forma de una gran amor que profesó hacia su hijo y su mujer.

Miguel trabaja todos los días el optimismo y la tolerancia al dolor, sin dejar de sonreír en las sietes semanas que han transcurrido, no porque no lo sienta si no porque como dice él muy a menudo con gran resignación, no le ha quedado otra opción. La mañana en la que nos dijeron que nuestro niño había fallecido habíamos firmado la compra de un coche, bien grande, que sería el salvoconducto para nuestra anhelada vida de tres. Y con una pena inmensa condujo el autómovil que me empeñé en odiar, como si hubiera sido gafe el haberlo comprado unas semanas antes de la llegada de nuestro Miguel. Con ese coche recorrimos cientos de kilómetros por el norte de Portugal escapando del drama y la desesperación, o eso pensábamos nosotros.

Escapada a Portugal. Aveiro, febrero 2019.

Miguel es un padre coraje que actuó con valentía en uno de los peores momentos de su existencia, que cuidó hasta el último momento a su bebé y al que le tocó tomar decisiones que te hacen replantearte cuán dolorosa puede llegar a ser la vida. Por eso a él, y a todos los que hayan pasado por esto, les digo que sí, el 19 de marzo también es su día, que no se les ocurra sentirse menos padres por sobrevivir a la muerte de un hijo ya que la condición de padre es eterna. Aún así, confieso que el día nos duele, porque hemos fantaseado mucho con las fechas más especiales del calendario y sé que hasta que pasemos por todas y cada una de ellas cada celebración será una agonía.

Y en cuanto a mí, tengo que confesar que aunque cada día me encuentro mejor, tengo mis momentos de crisis y por eso intento estar ocupada para disfrutar, al menos, de unas horas de paz interior. Tengo la sensación de haber perdido al (otro) amor de mi vida y ese desamor, que paradójicamente es el amor más grande que se puede profesar, me oprime el pecho en muchos momentos del día. No es nada fácil, pero estoy aprendiendo a vivir sin mi bebé. Intentamos llenar nuestros momentos de ocio con planes y por eso hemos vuelto a sacar las maletas para escapar unos días de la rutina, que es a día de hoy lo que más nos reconforta.

Admin

10 thoughts on “El Día del Padre

  1. Muchisimo ánimo Luisa !! Aunque a penas nos conocemos y ño poco que hablamos en la puscina … os acompaño en este viaje … guapísimaaaaaaa… muchos besitossss … ya veras es cuestion de tiempo la vida os regalará tido lo que propongais … os lo mereceisssss …

    1. Hola Rosy, muchísimas gracias por tus palabras, ya me ha trasladado Miguel tu cariño, poco a poco todo irá a mejor, estoy segura. Un besiño grande, por cierto soy súper despistada si mes ves párame, me encantará darte dos besazos. 🙂

  2. Luisa, me encanta leerte porque al menos, me siento algo más cerca de ti, aunque no nos podamos ver físicamente. No hay palabras que puedan aliviar un dolor tan inmenso como el que estáis sufriendo. Y de verdad elogio tu capacidad para expresarlo tan bien como lo haces. Os mando un abrazo grandísimo.

    1. Ánimo preciosa. Si bien no deja de ser un trance muy duro, tienes la suerte como tú bien dices, de tener a tu lado a una persona bondadosa que te comprende y te ama. Esa es tu suerte guapa. Agárrate a ella porque juntos superareis culaquier barrera que se os pongo. Se positiva, verás que después de esta gran tormenta volverá a salir el sol. Os lo merecéis pareja. Porque desde el día que os conocí me pareciste os una pareja preciosa. Un abrazote enorme y mucho mucho ánimo.

  3. Muchos besos y muchos kilómetros. Llenar la vida de nueva vivencias, de presentes, ayuda a construir nuevos futuros. Al principio duele, cuesta, pero al cabo de un tiempo te das cuenta de que aunque el dolor continúa ahí, se sobrelleva. Mucho ánimo. Te sigo leyendo.

  4. Hola Luisa, como te entiendo… como me duele tener una historia tan similar a la tuya.. El pasado 22 de junio di a luz a mi pequeño Yago a las 36 semanas de gestación, simplemente había ido a la matrona una mañana para oír el corazón del bebe porque esa noche no se había movido de la misma manera que las anteriores y la realidad es que se le había parado el corazón. Mi gran salvación en estos momentos está siendo mi otra hija de 7 años, una niña muy fuerte a la que le han preguntado por su hermanito y ha tenido que explicar que se había muerto.

    1. Querida Isabel, se me encoge el alma leyéndote. Aunque nos haya pasado lo mismo a veces no soy consciente de lo duro que es todo esto y me estremezco cuando compartís vuestras historias conmigo. Es tan duro… ánimo. Esa princesa te cuidará mucho. Y Yago lo hará desde el cielo. Un beso guapa

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