Todo lo feliz que puedas ser

Cuántas veces en todo este duelo que vivimos en nuestra casa hemos hablado de ser felices. La muerte de nuestro bebé fue un imprevisto en una vida feliz que Miguel y yo alimentamos cada día desde que estamos juntos con mucho amor y sobre todo, mucho sentido común. A veces no estamos de acuerdo en cosas y nos toca pasar a la mesa de negociación pero siempre subyace el respeto y la admiración que sentimos el uno por el otro. En esta época tan convulsa cuánto he admirado a mi marido por su valentía y esa gran resiliencia que me empuja cada día a vencer al miedo que me da todo. Así que cada día desde el 24 de enero trabajamos en casa el optimismo y el sentido del humor, en un contexto de duelo al que no damos la espalda. Toca padecerlo para avanzar.

El fin de semana en Madrid con Anita.

En estos cuatro meses que han pasado ya desde que nuestro hijo falleció he viajado en una montaña rusa vertiginosa pero he llegado a la conclusión de que debes intentar ser todo lo feliz que puedas ser en cada momento. Si estás solo al 20% de tu capacidad de dicha intenta alcanzar el 100% de ese pequeño tramo de bienestar. Con la felicidad no sirve ser pretencioso ni demasiado ambicioso y es mejor celebrar el presente que anticiparse al futuro. Esta forma de enfocar mi existencia me está ayudando mucho. Bien es cierto que en mi caso no solo es cuestión de física, también está la química. Normalmente, en los momentos de máxima desconexión suelen venir momentos de recaída y culpabilidad pero he conseguido mitigarlos y ser práctica. Lo que ha ocurrido es terrorífico, pero no puedo meter más peso innecesario en la mochila. Todos los que me cuidan se merecen que yo también haga mi trabajo.

El martes Eldiario.es publicó nuestra historia, una antigua compañera de facultad que colabora con el digital pensó que sería bueno que compartiésemos este día a día de duelo que estamos viviendo. Gracias Lucía por pensar tanto en nosotros y cuidarme con esas palabras que me envías de madre a madre. La historia vio la luz a primera hora de la mañana y la avalancha de generosidad cayó en nuestro hogar. Cuántas mamás -y también papás- que viven con desazón este trance y que han compartido su historia con nosotros nos escribieron… a todos ellos, ¡ánimo valientes! ya formamos parte de una misma familia cósmica de estrellas que iluminan nuestras vidas.

El domingo pasamos el día con mis primos José Antonio y Pablito, en uno de esos momentos de 100% de felicidad.

Personalmente creo que nuestro hijo nos ha hecho ser mejores personas, nos ha hecho reflexionar sobre muchos aspectos de nuestra vida y ahora más que nunca Miguel y yo damos pasos con el corazón. Le quitamos valor a toda clase de problemas superfluos y nos preocupamos de las cosas que de verdad importan. Nuestro bebé nos ha dado paradójicamente una lección de “vida” que nunca olvidaremos. Se me para el corazón cuando pienso en mi niño dormidito sobre mi pecho. Y así pasan nuestros días, construyendo la memoria de nuestro hijo, desde el amor y el agradecimiento de poder estar aquí y ahora, en ese mundo que esperábamos para él. Aprovechando cada resquicio positivo que pasa rozando por nuestra vida, como la boda de mi hermana pequeña, la foto con mi sobrina María en mi despacho o la tarde tan divertida de este último domingo con mis primos José Antonio y Pablito y mi amiga Ana en los platós de la mítica serie Friends. Intentando que en cada momento seamos todo lo felices que podamos ser, aunque todavía estemos en ese 20%.

Admin

4 thoughts on “Todo lo feliz que puedas ser

  1. Cuánta razón y qué bien escrito para conseguir que a nosotros, tus lectores, se nos pongan los pelos de punta antes y después de cada punto! Positiva ahora y mañana! Te quiero y te adoro!

    Seamos felices y disfrutemos de todo! Animas a cualquiera amiga mía!

  2. perdí a mi bebe en circunstancias similares en 2012..es el día de hoy que no he podido superarlo, lo tengo en mi corazón y no hay día que me acuerde de mi pequeño..lo peor es la gente que no entiende que no quieres hablar con ellos del tema, preguntan y no tienen respeto por los demás. yo no tuve la suerte de tener unos médicos comprensivos, no pude verle ni hacerle fotos ni tomarle las huellas de sus pequeños pies para recordar y esto aumenta en parte mi pena. gracias por compartirlo

  3. Santiago llegó a la semana 39 con 4 días, un 16 de octubre.
    La fecha en que lo esperábamos era el 26 de octubre. No faltaba nada !

    Entiendo tu dolor de una manera que no puedo explicar. No quiero decir nada porque sé que nada ayuda.

    Me tomó 10 años superarlo. Y decir «superarlo» es fuerte. Aún me duele y me pregunto por qué, pero ya no sufro como al inicio, creo que al fin lo dejé descansar y eso me da paz.

    Estaría próximo a cumplir 16 años. Sería un adolescente rebelde y seguramente cargaría mi temperamento. Era igualito a su papá. A veces aún en las mañanas cuando lo veo me hace preguntarme si así sería él.

    Te abrazo con el alma.

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