Para el día a día

Vuelvo a este rinconcito en el que me siento libre, en el que no me cuesta tanto expresar mis sentimientos y que es tan especial para mí. Arranco este post sin saber muy bien a dónde me llevarán las teclas, porque cuando me encuentro en el pozo sin fondo escribir es una vía de escape. Creo que han sido varias noticias de estas últimas semanas relacionadas con el asesinato de varios niños las que me han llevado a situarme de nuevo a la deriva emocional. Esa sensación de no entender de qué va la vida, me mantiene frustrada y enfadada con el mundo, el «por qué a nosotros» no deja de retumbar en mis oídos. Todavía no existe nada que calme mi inconformismo así que he decidido compartir con vosotros algunas de las cosas que hago para vivir con un poco más de paz. A veces me «molesta» un poco cuando me dicen que por mis publicaciones de redes sociales, me ven más «recuperada». También es cierto que en nuestra situación, es complicado saber qué decir. No estoy recuperada porque nadie se recupera de la muerte de un hijo, nunca volveré a ser la que era. Aunque estoy segura que volveré a ser feliz, porque la felicidad es una realidad efímera que viene y va, rozando lo momentáneo y es cierto que hay momentos en los que me evado y disfruto mucho. Como siempre digo, quizá mis consejos no valgan para todo el mundo pero a mí me funcionan y por eso lo comparto. Por supuesto todas estas ideas son compatibles con las indicaciones que los especialistas os den, nada sustituye a un tratamiento médico.

Estuvimos unos días en Figueira de Foz.

Cuando hago alguna actividad intento concentrarme al 100% en lo que estoy haciendo y no pensar en el niño. De esta manera intento disfrutar del momento y aplazar las penas para construir recuerdos positivos y recargar mi cuerpo de buena energía que utilizaré para afrontar los días posteriores. Por ello, todas las semanas intento pensar en cosas que me hacen bien para ir sobrada de positivismo. No digo que siempre funcione, pero ayuda mucho. Por lo menos tener la determinación de hacer algo en contra de la tristeza te anima a luchar. En esta misma línea, intentamos hacer siempre cosas que nos hagan feliz como conocer sitios nuevos, viajar, quedar con amigos para cenar o pasear por la orilla del mar. La clave está en llenar la agenda de acciones para bloquear tu cerebro.

Otra de las cosas que he hecho en estos meses ha sido escuchar muchos podcast de crecimiento personal y superación, porque a veces escuchar cómo los demás afrontan la adversidad te da claves para saber por dónde puedes seguir. Me gusta todo lo que tiene que ver con el pensamiento positivo e intento aplicarlo en mi día a día, así que para combatir las noches de insomnio en las que la tristeza intenta remontar la batalla que le gané por el día, me pongo podcast y me quedo dormida escuchándolos. A lo mejor me pongo el mismo durante 10 días seguidos porque nunca alcanzo a escucharlo entero y refuerzo alguna tarde mientras voy a alguna parte o hago algo en casa para quedarme bien con las ideas.

Hemos incorporado a nuestra rutina familiar el deporte, una asignatura suspensa en fase de recuperación, así que vamos al gimnasio 3 días a la semana, pero en septiembre lo incrementaremos a 5. Nosotros vamos a las 7:30 horas, antes de trabajar, porque a mí me activa mucho y me agota por las noches. Es el mejor somnífero para mis noches en vela. Y por último, está el bloqueo de pensamientos negativos. Intento cada vez que mi mente me inunda de miedos y profecías absurdas bloquearlos de forma tajante, interrumpo lo que esté haciendo, respiro hondo e intento sustituir la imagen de mi mente.

No puedo aseguraros que con todo esto que he sumado a mi rutina, consiga inhibirme de lo triste que me encuentro tan a menudo, pero me ayuda a avanzar en mi día a día. Lo que tengo claro es que no nos podemos abandonar y si le permites a tu mente avanzar ferozmente al ritmo de tu corazón llegas a un punto de autodestrucción personal que no solo te afectará a ti, sino a los que forman parte de tu entorno. Así que ahora mismo, estoy mano a mano conmigo misma trabajando por aprender a vivir con esta experiencia de vida tan desgarradora. Tan solo han pasado 6 meses del parto y sé que es pronto pero quiero vivir con valentía, aferrándome a esta dudosa vida que a veces me enfurece y que me ha dado y me ha quitado el mayor regalo, que es mi hijo.

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